Propósitos de Año Nuevo
Publicado por Adriana Delgadillo en pensamientos personales, saludos, superación personal el 07/01/2012
Cada año hablamos de hipotéticos cambios para mejorar nuestro estilo de vida, pero en particular en el período que inicia el año, una gran mayoría de amigos y alumnos se acercan a mí para hablarme de sus buenos propósitos. Lo que más he escuchado son en relación a:
- Pasar más tiempo en familia y con amigos
- Bajar de peso.
- Ejercitarse.
- Gestionar mejor sus ingresos.
- Dejar de fumar.
- Disfrutar más de la vida.
- Pagar las deudas.
- Aprender algo nuevo
- Ser más organizado.
- Ayudar a otros.
Todos son excelentes resoluciones, es una pena que la mayor parte de las veces esos propósitos no llegan a concretarse, a transformarse en una realidad… quizá sea el momento, de preguntarnos si nuestras metas son objetivamente alcanzables o simplemente no se realizan porque no movemos nuestra voluntad.
Creo que es importantísimo tener claro lo que se desea para uno mismo; concentrándonos en una sola cosa a la vez.
Analizar aquello que puede hacernos felices; evitando los deseos abstractos y detenernos sobre aquello que queremos verdaderamente para acumular las energías necesarias sin desgastarnos en una multiplicidad de cosas que queremos logar… una sola cosa a la vez, porque luego sucede que en los primero días del año, nos sentimos fuertes como leones, sentimos que “éste año es el bueno” para lograr nuestros sueños… cambiar de trabajo, encontrar a la persona ideal, bajar de peso, hacer ejercicio, etc… pero después de pocos días, parece que la energía y la magia del inicio de año, comienzan a verse muy arduos, difíciles y finalmente terminamos por dejarlos de lado…”hasta el próximo año nuevo”… por ello, deberemos de concentrarnos en un solo objetivo a la vez y priorizar aquellos que enriquecen nuestra personalidad, y garanticen nuestro bienestar.
Es importante concentrarse sobre los buenos propósitos que pueden aumentar nuestros niveles de bienestar y autoestima, tomando conciencia no solo de los resultados a corto plazo, sino también del resultado que queremos obtener a largo plazo de tal manera de no desanimarnos si los primeros resultados no se obtienen inmediatamente.
Además, es importantem analizar los eventos positivos y negativos que hemos tenido en el 2011. En ésta fase es importante no juzgar nuestros fracasos con dureza, más bien considerarlos como una posibilidad y una vez afrontados, tratar de no repetirlos en el futuro.
Feliz y Sereno Año Nuevo para todos.
Adriana
Escuchar
Publicado por Adriana Delgadillo en Comunicación el 30/11/2011
¡ESCUCHA!
Cuando te pido que me escuches
y tú empiezas a aconsejarme,
no estás haciendo lo que te he pedido.
Cuando te pido que me escuches
y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así,
no estás respetando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches
y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema,
estás decepcionando mis esperanzas.
¡Escúchame!
Todo lo que te pido es que me escuches,
no que me hables ni que te tomes molestias por mí.
Escúchame, sólo eso.
Es fácil aconsejar.
Pero yo no soy un incapaz.
Tal vez me encuentre desanimado y con problemas,
pero no soy un incapaz.
Cuando tú haces por mí
lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer,
no estás haciendo otra cosa
que atizar mis miedos y mi inseguridad,
Pero cuando aceptas simplemente,
que lo que siento me pertenece a mí,
por muy irracional que sea,
entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más,
y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.
Seguramente es por esto por lo que la oración funciona:
Dios está siempre ahí para escuchar.
R. O’Donnell, “El mosaico de la misericordia”
Dignidad Humana
Publicado por Adriana Delgadillo en Bioética, Educación, Filosofía, Psicología, superación personal, valores el 15/11/2011
Desarrollo de hábitos en la infancia
Publicado por Adriana Delgadillo en Comunicación, Educación, Psicología, superación personal, valores el 15/11/2011
Comunicación entre Padres e Hijos
Publicado por Adriana Delgadillo en Comunicación, Psicología, superación personal el 15/11/2011
Comunicación en la Pareja
Publicado por Adriana Delgadillo en Comunicación, Psicología, superación personal el 15/11/2011
Comunicación en la Pareja
Publicado por Adriana Delgadillo en Comunicación, Psicología, superación personal el 15/11/2011
Comunicación no verbal
Publicado por Adriana Delgadillo en Comunicación, Psicología, superación personal el 15/11/2011
Sobre la Fe
Publicado por Adriana Delgadillo en biblia, Fe el 10/04/2011
El día de hoy, la Iglesia católica hace lectura del Evangelio de San Juan al capítulo 11, sobre el relato de la resurección de Lázaro.
El primer mensaje de éste relato de Juan, hace referencia a la humanidad de Jesús; Él se encontraba bien en Betania con aquella familia “Jesús amaba a Marta ya su hermana y a Lázaro”. Fue un amor especial, que es típico de la verdadera amistad. Esta es un acontecimiento real, en el que Jesús no oculta sus emociones y sentimientos que constituyen el tejido de nuestra existencia normal, de la amistad y la separación, la desesperación y la esperanza, la oración y las lágrimas, como nos narra el evangelista Juan; Jesús llora frente a la tumba de su amigo… el llanto en ocasiones, es el único lenguaje que el corazón se puede permitir.
Lo que resulta un poco extraño para nosotros, al escuchar o leer el relato, es que Jesús, una vez informado de la enfermedad de su amigo, dejó pasar dos días antes de ir a su encuentro. (Jn11,6) Si Jesús hubiera ido enseguida, lo hubiera sanado de su enfermedad sin lugar a dudas, pero en el relato aprendemos que Jesús no es Aquel, que nos da una simple mejoría, es Aquel que nos da la resurrección a una vida totalmente nueva.
Ser sanado por Jesús, quiere decir, llegar a ser aquello que se era antes de enfermar. Resucitar, quiere decir, “llegar a ser”, no como se era antes, sino como “después”, no como “éramos” sino a “como seremos”. La tumba es la cuna del nuevo nacimiento y la muerte deja el sitio a la nueva vida. La buena noticia que llega desde Betania hasta nuestros días es que Jesús nos resucita.
¿Y qué es lo que lo hace posible?
El hecho más significativo de éste relato, es el milagro que se realiza por la fe. El personaje central, además de Jesús, no es Lázaro, más bien, Marta con su formidable profesión de fe: “Si Señor, yo creo firmemente que tu eres el Mesías, el Hijo de Dios, Aquel que debía de venir al mundo”. En el contexto histórico de entonces, no era fácil creer en Jesús. Desde éste punto de vista, la verdadera resurrección según lo dicho por el evangelio de Juan es la resurrección de Marta: es ella que por haber creído, puede resucitar.
Una de las muchas preguntas en este pasaje es hecha por los judíos: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?». Jesús no quiere resolver nuestros problemas, multiplicando los milagros. Y es significativo que los milagros escritos por Juan no se llaman milagros, sino signos. Con el milagro de Betania Jesús quería enseñarnos que la ley de la muerte está bajo la ley de la resurrección.
Pero hay otros mensajes del Evangelio que son más difíciles de entender porque no sólo revelan los rasgos humanos de Jesús, sino algo más secreto: su misteriosa relación con la vida que está escondida en Dios Es significativo que Jesús no nos dice “yo dispongo de la resurrección”, sino que usa la expresión “Yo soy”, Yo soy la resurrección y la vida” que en la Biblia es la vida misma de Dios, ya que “Yo soy” es la expresión con la cual se revela Dios a sí mismo. De esta manera se comprenden mejor las palabras posteriores de Jesús, cuando refiriéndose a la multitud de los presentes, confía un deseo ante la tumba de Lázaro: “que crean que tú me enviaste.” Y continúa: “Gracias, Padre, por escucharme.”
Debemos de orar agradeciendo por el don de la Fe, que nos permite resucitar a la nueva vida; orar para poder creer en las lágrimas de Nuestro Señor, en la verdad de sus palabras, en la fuerza de su amor que nos conduce a vivir en la auténtica libertad de críticas, de la dureza del corazón, de la superficialidad, de la banalidad, de la soberbia, de la egolatría, al pretender creer que podemos vivir sin fe, sin Dios, sin obras de amor.
En la antigua Roma, los que luchaban decían “Memento mori “, recuerdo que debo morir”, y esto se repitió durante siglos, pero para los cristianos, las palabras deben de ser “Recuerdo que debo resucitar.” unido a Cristo, que ha vencido a la muerte.
Inteligencia Espiritual (3)
Publicado por Adriana Delgadillo en Espiritualidad, Fe, Filosofía, psicoespiritualidad el 03/04/2011
La vida presenta una serie de desafíos que requieren un conjunto de inteligencias para hacerles frente.
Numerosos autores han estudiado la inteligencia racional o lo que se abrevia como CI; (coeficiente intelectual). Además de esta última, los investigadores también descubrieron que existe la necesidad de un tipo diferente de inteligencia en la vida , que se conoce como inteligencia emocional. (IE)
Algunos autores incluso han afirmado que la inteligencia emocional es más importante que la inteligencia racional. Sin embargo, los autores Zohar y Marshall afirman que existe una tercera forma que se conoce como inteligencia espiritual, la cual facilita el poder responder a preguntas basadas en el valor o significado base en cuestiones trascendentales.
La base de la inteligencia espiritual
Zohar y Marshall derivan sus ideas de escritores anteriores como Daniel Goleman, el cual considera que el cuerpo tiene dos tipos de inteligencias. Según este último autor, uno tiene dos mentes separadas que representan los dos tipos de inteligencia, racional y emocional. Este argumento sirve de base para la introducción de un tercer tipo de inteligencia, ya que además legitima el hecho de que un ser humano tiene inteligencias múltiples. En consecuencia, el concepto de inteligencia espiritual es muy viable, porque es el único tipo de inteligencia que nos permite obtener una sensación de plenitud de vida.
Los pensamientos de uno no necesariamente pueden ser provocados por la inteligencia racional. En cambio, sostienen que nuestros componentes espirituales también contribuyen a los procesos de pensamiento. La Inteligencia Espiritual es la base con la que se determina nuestras visiones, esperanzas y valores en la vida. Cabe señalar que la inteligencia espiritual no es causada o determinada por el centro del cerebro o los nervios.
Aplicaciones prácticas de la inteligencia espiritual.
- Esta forma de inteligencia permite la creatividad.
- Da la base para cambiar situaciones existentes.
- Es la plataforma sobre la cual se informa la virtud.
- Se es capaz de determinar si algo va a afectar a un individuo, grupo o empresa de forma negativa o positiva.
- La inteligencia espiritual, permite a los seres humanos qué considerar y cómo resolver una solución en medio de una serie de toma de decisiones y esto es lo que finalmente determina el resultado al momento de decidir entre el bien y el mal.
La investigación en este fenómeno pone de manifiesto el hecho de que la inteligencia espiritual, permite el pensamiento colectivo o la totalidad del pensamiento en relación a los otros; en consecuencia, los que emplean este tipo particular de inteligencia no sólo se centran en sí mismos como la base para decidir sobre ciertas decisiones. En su lugar, se considera el efecto que sus acciones tienen sobre otras personas. Este tipo de inteligencia hace que las personas conscientes del hecho de que están conectados con otros seres humanos.
Para desarrollarla hay una necesidad de poseer paz interior y exterior, a pesar de las circunstancias. Esto significa que uno debe mostrar un sentido de la sabiduría y la compasión no importa a lo que tenga que hacer frente.
Zohar y Marshall mencionan una serie de criterios para medir la inteligencia espiritual. Estos incluyen, la capacidad de la persona para:
- Buscar respuestas fundamentales.
- Buscar la conectividad y la coherencia entre diversos temas.
- Evitar hacer daño.
- Evitar las críticas (no se refiere al espíritu crítico).
- Jerarquizar valores y vivirlos con coherencia.
- Superar los efectos del dolor.
- Ser y estar conscientes de sí mismo.
- Ser altamente adaptable.
Hay algunos pasos que pueden ayudar a las personas desarrollar la inteligencia espiritual.
El primero entre ellos es ser cada vez más, espiritualmente consciente. Por ejemplo, cuando uno tiene que lidiar con la muerte, la pérdida del empleo o un divorcio, nos vemos forzados a salir de nuestra zona de confort. Una persona espiritualmente inteligente debe preguntarse a sí misma algunas de las cuestiones más profundas relacionadas con este tipo de crisis,¿qué lecciones se pueden derivar de tal situación? Además, uno debe cuestionar su principal objetivo con respecto a esa situación y finalmente debe haber algún tipo de evaluación sobre un servicio que se pueda ofrecer después de que esto ocurra. Sin embargo, no hay que imaginar que la conciencia espiritual se logra al pasar por situaciones negativas. La capacidad de una situación al cambiar un individuo en particular en un momento dado depende de la persona.
Además, se puede fomentar la conciencia espiritual, encontrando satisfacción en sus lugares de trabajo o mediante la búsqueda de una conexión real con los individuos o personas específicas.
Sin embargo, nuestra cultura es espiritualmente pobre, ya que alienta el individualismos, el egocentrismo y el materialismo y para desarrollar éste tipo de inteligencia, es necesario que seamos lo suficientemente valientes para oponernos a estos estilos de vida; pensando sobretodo en cuando un gran numero de personas podamos plantear objeciones a éstas filosofias contrarias al ser espiritual, entonces, nuestra sociedad podra acceder a una evolución más plena a través de la espiritualidad.
Éste tipo de inteligencia no tiene nada que ver con lo que la sociedad o la cultura impone; en su lugar, se aboga por aprovechar nuestra intuición y un profundo sentido y significado a la vida y a nuestra naturaleza humana. Para ello, podemos:
- Contemplar.
- Ser generosos.
- Abrirnos a la orientación de otros.
- Buscar el encuentro con personas con conciencia espiritual.
- Leer más sobre temas de espiritualidad.
El tema de la contemplación se refiere a la adopción de una mentalidad de observador. Aquí, uno tiene que salir de su situación y examinar las cosas como un tercero. Este proceso también implica el establecimiento de un vínculo con la naturaleza y la meditación. Además de esto, la contemplación implica también la oración. Las personas que quieran desarrollar la inteligencia espiritual que estén dispuestas a ofrecer un servicio. Este es un aspecto que ha sido sinónimo de los aspectos más tradicionales de la sociedad – en este proceso, las personas deben preguntarse lo que pueden ofrecer a su comunidad a través de sus dones.
No olvidemos que: la renta a pagar por vivir ésta vida, se paga con servicio.
Saludos afectuosos.
Adriana Delgadillo



