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Formación Humana Continua
Publicado en Uncategorized el 14/03/2012
Muy frecuentemente recibo correos electrónicos de personas que preguntan sobre los cursos que imparto; y bueno, hoy quiero hacerles una recomendación para todos Ustedes que buscan desarrollarse profesionalmente y humanamente: aquí una excelente opción: la maestría en Ciencias de la Educación Familiar con un fuerte fundamento antropológico y pedagógico para sustentar el desarrollo humano de las personas y las familias.
La modalidad en línea de la Maestría hace posible que desde la comodidad de tu hogar, gestiones tus actividades de aprendizaje en tus propios tiempos y necesidades. Una excelente oportunidad!
Propósitos de Año Nuevo
Publicado en pensamientos personales, saludos, superación personal el 07/01/2012
Cada año hablamos de hipotéticos cambios para mejorar nuestro estilo de vida, pero en particular en el período que inicia el año, una gran mayoría de amigos y alumnos se acercan a mí para hablarme de sus buenos propósitos. Lo que más he escuchado son en relación a:
- Pasar más tiempo en familia y con amigos
- Bajar de peso.
- Ejercitarse.
- Gestionar mejor sus ingresos.
- Dejar de fumar.
- Disfrutar más de la vida.
- Pagar las deudas.
- Aprender algo nuevo
- Ser más organizado.
- Ayudar a otros.
Todos son excelentes resoluciones, es una pena que la mayor parte de las veces esos propósitos no llegan a concretarse, a transformarse en una realidad… quizá sea el momento, de preguntarnos si nuestras metas son objetivamente alcanzables o simplemente no se realizan porque no movemos nuestra voluntad.
Creo que es importantísimo tener claro lo que se desea para uno mismo; concentrándonos en una sola cosa a la vez.
Analizar aquello que puede hacernos felices; evitando los deseos abstractos y detenernos sobre aquello que queremos verdaderamente para acumular las energías necesarias sin desgastarnos en una multiplicidad de cosas que queremos logar… una sola cosa a la vez, porque luego sucede que en los primero días del año, nos sentimos fuertes como leones, sentimos que “éste año es el bueno” para lograr nuestros sueños… cambiar de trabajo, encontrar a la persona ideal, bajar de peso, hacer ejercicio, etc… pero después de pocos días, parece que la energía y la magia del inicio de año, comienzan a verse muy arduos, difíciles y finalmente terminamos por dejarlos de lado…”hasta el próximo año nuevo”… por ello, deberemos de concentrarnos en un solo objetivo a la vez y priorizar aquellos que enriquecen nuestra personalidad, y garanticen nuestro bienestar.
Es importante concentrarse sobre los buenos propósitos que pueden aumentar nuestros niveles de bienestar y autoestima, tomando conciencia no solo de los resultados a corto plazo, sino también del resultado que queremos obtener a largo plazo de tal manera de no desanimarnos si los primeros resultados no se obtienen inmediatamente.
Además, es importantem analizar los eventos positivos y negativos que hemos tenido en el 2011. En ésta fase es importante no juzgar nuestros fracasos con dureza, más bien considerarlos como una posibilidad y una vez afrontados, tratar de no repetirlos en el futuro.
Feliz y Sereno Año Nuevo para todos.
Adriana
Escuchar
Publicado en Comunicación el 30/11/2011
¡ESCUCHA!
Cuando te pido que me escuches
y tú empiezas a aconsejarme,
no estás haciendo lo que te he pedido.
Cuando te pido que me escuches
y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así,
no estás respetando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches
y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema,
estás decepcionando mis esperanzas.
¡Escúchame!
Todo lo que te pido es que me escuches,
no que me hables ni que te tomes molestias por mí.
Escúchame, sólo eso.
Es fácil aconsejar.
Pero yo no soy un incapaz.
Tal vez me encuentre desanimado y con problemas,
pero no soy un incapaz.
Cuando tú haces por mí
lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer,
no estás haciendo otra cosa
que atizar mis miedos y mi inseguridad,
Pero cuando aceptas simplemente,
que lo que siento me pertenece a mí,
por muy irracional que sea,
entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más,
y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.
Seguramente es por esto por lo que la oración funciona:
Dios está siempre ahí para escuchar.
R. O’Donnell, “El mosaico de la misericordia”
Dignidad Humana
Publicado en Bioética, Educación, Filosofía, Psicología, superación personal, valores el 15/11/2011
Desarrollo de hábitos en la infancia
Publicado en Comunicación, Educación, Psicología, superación personal, valores el 15/11/2011
Comunicación entre Padres e Hijos
Publicado en Comunicación, Psicología, superación personal el 15/11/2011
Sobre la Fe
El día de hoy, la Iglesia católica hace lectura del Evangelio de San Juan al capítulo 11, sobre el relato de la resurección de Lázaro.
El primer mensaje de éste relato de Juan, hace referencia a la humanidad de Jesús; Él se encontraba bien en Betania con aquella familia “Jesús amaba a Marta ya su hermana y a Lázaro”. Fue un amor especial, que es típico de la verdadera amistad. Esta es un acontecimiento real, en el que Jesús no oculta sus emociones y sentimientos que constituyen el tejido de nuestra existencia normal, de la amistad y la separación, la desesperación y la esperanza, la oración y las lágrimas, como nos narra el evangelista Juan; Jesús llora frente a la tumba de su amigo… el llanto en ocasiones, es el único lenguaje que el corazón se puede permitir.
Lo que resulta un poco extraño para nosotros, al escuchar o leer el relato, es que Jesús, una vez informado de la enfermedad de su amigo, dejó pasar dos días antes de ir a su encuentro. (Jn11,6) Si Jesús hubiera ido enseguida, lo hubiera sanado de su enfermedad sin lugar a dudas, pero en el relato aprendemos que Jesús no es Aquel, que nos da una simple mejoría, es Aquel que nos da la resurrección a una vida totalmente nueva.
Ser sanado por Jesús, quiere decir, llegar a ser aquello que se era antes de enfermar. Resucitar, quiere decir, “llegar a ser”, no como se era antes, sino como “después”, no como “éramos” sino a “como seremos”. La tumba es la cuna del nuevo nacimiento y la muerte deja el sitio a la nueva vida. La buena noticia que llega desde Betania hasta nuestros días es que Jesús nos resucita.
¿Y qué es lo que lo hace posible?
El hecho más significativo de éste relato, es el milagro que se realiza por la fe. El personaje central, además de Jesús, no es Lázaro, más bien, Marta con su formidable profesión de fe: “Si Señor, yo creo firmemente que tu eres el Mesías, el Hijo de Dios, Aquel que debía de venir al mundo”. En el contexto histórico de entonces, no era fácil creer en Jesús. Desde éste punto de vista, la verdadera resurrección según lo dicho por el evangelio de Juan es la resurrección de Marta: es ella que por haber creído, puede resucitar.
Una de las muchas preguntas en este pasaje es hecha por los judíos: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?». Jesús no quiere resolver nuestros problemas, multiplicando los milagros. Y es significativo que los milagros escritos por Juan no se llaman milagros, sino signos. Con el milagro de Betania Jesús quería enseñarnos que la ley de la muerte está bajo la ley de la resurrección.
Pero hay otros mensajes del Evangelio que son más difíciles de entender porque no sólo revelan los rasgos humanos de Jesús, sino algo más secreto: su misteriosa relación con la vida que está escondida en Dios Es significativo que Jesús no nos dice “yo dispongo de la resurrección”, sino que usa la expresión “Yo soy”, Yo soy la resurrección y la vida” que en la Biblia es la vida misma de Dios, ya que “Yo soy” es la expresión con la cual se revela Dios a sí mismo. De esta manera se comprenden mejor las palabras posteriores de Jesús, cuando refiriéndose a la multitud de los presentes, confía un deseo ante la tumba de Lázaro: “que crean que tú me enviaste.” Y continúa: “Gracias, Padre, por escucharme.”
Debemos de orar agradeciendo por el don de la Fe, que nos permite resucitar a la nueva vida; orar para poder creer en las lágrimas de Nuestro Señor, en la verdad de sus palabras, en la fuerza de su amor que nos conduce a vivir en la auténtica libertad de críticas, de la dureza del corazón, de la superficialidad, de la banalidad, de la soberbia, de la egolatría, al pretender creer que podemos vivir sin fe, sin Dios, sin obras de amor.
En la antigua Roma, los que luchaban decían “Memento mori “, recuerdo que debo morir”, y esto se repitió durante siglos, pero para los cristianos, las palabras deben de ser “Recuerdo que debo resucitar.” unido a Cristo, que ha vencido a la muerte.



